Baterista. 170 centímetros. Ojos marrones miel. Bisexual. Simpático. Gracioso. Sincero. Escritor. Compositor. Rock, metal, hardcore, post-hardcore, rap, jazz. Adicto a sonrisas y miradas efímeras. La perfección es subjetiva. Amo los gatos. ∞Extremoduro∞
Catching Elephant is a theme by Andy Taylor
Portada de mi primera maqueta, únicamente constará de beats (instrumentales)
El joven empleado del hotel se acercó a su mesa.
–¿Algo va mal?
–Un percance. Lo siento.
El empleado contempló el mantel empapado de café. No parecía impresionado.
–No tiene ninguna importancia, señores. –comentó, encogiéndose de hombros.
Ingrid casi parecía decepcionada. Ben echó un vistazo a su reloj y se dispuso a ponerse en pie, pero Ingrid se le adelantó. Se puso de pie a toda prisa y la silla cayó al suelo. Agarró el vaso de zumo de naranja de Ben y lo derramó por encima de su reloj. Ahora el empleado también se quedó mudo y miró hacia la cocina, en busca de ayuda.
–Tranquilos, señores –dijo Ingrid en tono serio–. El reloj es sumergible.
Ben Truger estaba sentado al borde de la cama. Ingrid había bajado la persiana y se había tendido boca abajo, a sus espaldas. Desde que vivía bajo el efecto constante de los medicamentos se había vuelto muy fotofóbica. En la habitación del hotel el calor era insoportable. No pasaba ni una pizca de corriente, ni una triste brisa, nada.
–Me he comportado muy mal –dijo Ingrid. Pero no parecía importarle. Parpadeó y miró a Ben.
–No tiene importancia, olvidémoslo. –dijo él.
–Sí que la tiene –repuso Ingrid maliciosamente–; has pasado vergüenza, mucha vergüenza; te ha resultado desagradable y ésta noche soñarás con ello.
Ben se volvió para mirarla. Ella le sonreía de oreja a oreja. Hubiera querido decirle que ella no tenía ni idea de lo que él soñaba, pero eso la desmoronaría. Hacía tiempo que ella no soportaba ninguna verdad. Así que no le dijo que era un ser humano de carne y hueso, constituido por un montón de historias falsas. Ben quería tumbarse y cerrar los ojos. Olvidarse de Ingrid y sumergirse en sus ensoñaciones, volver a ver a todos sus amigos: las chicas de la confitería, la mujer pálida encima del poste de alta tensión, la mujer desnuda del tranvía, la señora de la taquilla… Y Nora. Siempre Nora.
En algún momento, todos los seres humanos llegan a un pequeño acuerdo con la realidad. Quizá para Ben ésa era la única manera de seguir viviendo con Ingrid.
Ben se tumbó, quería descansar un poco antes de la función, soñar despierto, pero Ingrid se acurrucó junto a él y empezó a hacerle cosquillas, a distraerlo, como si sospechara que corría aventuras en sueños.
A friend from College was messing around with his 550D today and took some pictures of my sleeve.
Muchísimas gracias. :D
PD: Estuve 10 años en Valencia. :3